De Los Sueños De La Razon, Al Despertar

de los sueños de la razon al despertar

Detalle

Autor: Jaime Antúnez Aldunate
Editorial: Zig-Zag
Número de páginas: 443
Año: 1990

Índice General

PRIMERA PARTE: CON LAS CAMPANAS DEL BICENTENARIO | 13
SEGUNDA PARTE: ¿MODERNIDAD QUEBRADA? | 57
TERCERA PARTE: DESAFÍOS PARA UN «MUNDO LIBRE» | 95
CUARTA PARTE: BÚSQUEDAS | 185
QUINTA PARTE: EL DESCUBRIMIENTO | 271
SEXTA PARTE: INCURSIONES EN EL ALMA RUSA | 357
  • Nikolai Tolstoi: Liev Nicolaievich visto por Nicolai | 361
  • Tatiana Goritcheva: Renacer en el desierto | 375
  • Con los ojos puestos en Rusia (Paul Johnson, Alexander Zinoviev, Alain Besançon, Leszek Kolakowski) | 382
APÉNDICES
  • I. La política y la Conciencia – Vaclav Havel | 401
  • II. Fe, Razón y Sentimiento – Joseph Ratzinger | 417
  • III. Entrevista póstuma a Augusto del Noce: el PCI: del comunismo al liberalismo – Nicola Guiso | 423
  • IV. Juan Pablo II y la cultura de la muerte – Jaime Antúnez Aldunate | 429
  • Referencia | 435
  • Indice de Materias | 437
  • Indice Onomástico | 467

Descripción

«La razón es una facultad admirable, por cierto, pero desde el momento que pretende inscribir el universo dentro de sus propios límites, o bien estalla o bien mutila a la humanidad para hacerla entrar por la fuerza en un sistema. Es poderosa, pero no es todopoderosa y, para ir directo al grano, diré que necesita absolutamente de la fe para no poblar con los monstruos de Goya el espacio que se extiende más allá de sus fronteras.

He aquí, me parece, una dé las lecciones que pueden extraerse de las entrevistas que ha tenido Jaime Antúnez, en los cuatro rincones del mundo, con los espíritus más diversos. Este explorador de la cultura no viaja en vano. Como los navegantes de antaño, vuelve al país natal con un papagayo sobre el hombro y toda clase de productos exóticos en la talega, quiero decir, con toda clase de verdades olvidadas, desconocidas o extraviadas.

Si yo no figurase en él, diría que su libro es una de las obras más ricas de reflexión que me ha sido dado leer en años». 

Del prólogo de André Frossard