Pío XII: “No lo dude, Newman será un día doctor de la Iglesia”

Pablo VI habla con el escritor Jean Guitton de la Academia Francesa, en capítulo de su libro DIÁLOGOS CON PABLO VI, (Cap.“Sobre el Cardenal Newman”), editorial Zig-Zag, Santiago, 1968.

Recuerdo que entonces conté a Pablo VI que a fines del pontificado de Pío XII, hablando acerca de Newman y haciéndolo partícipe de mi deseo de verlo más conocido y aprobado por la Iglesia católica, le hablé de una posible canonización en el futuro. Entonces Pío XII, con voz apagada pero firme, muy dulce y profética, me dijo:  «No lo dude, señor, Newman será un día doctor de la Iglesia». 

Pablo VI se limitó entonces a constatar que León XIll, al nombrar cardenal a Newman, había querido significar que la Iglesia se reconocía en su espíritu y en sus escritos.

Portada del libro «Diálogos con Pablo VI» de Jean Guitton

El Papa siguió hablando: 

—Newman es grande. Para llegar hasta el fin de que él juzgaba la Verdad, es decir, la verdad absoluta, la verdad integral, Newman renunció, en la mitad de su vida, a lo que es más que la vida: renunció a la Iglesia de Inglaterra, no para separarse de ella, sino para darle cumplimiento. Declaró que no dejaba de creer en lo que había creído, sino que creía aun más por haber llevado a su fe anglicana hasta su plenitud.

YO
—Pero decía también que si hubiera permanecido en ella, no se habría sentido seguro.

EL PAPA

—Newman seguía la luz con su luz. Pedía a la luz que lo guiara paso a paso.

Lead us kindly light…

I don´t ask to see the distant scene

One step is enough for me.

YO

—Dentro de la perspectiva del Concilio, ¿no resulta ahora menos ejemplar la decisión de Newman? ¿No se ha substituido acaso la idea de conversión a la Iglesia por la de una convergencia de todas las Iglesias hacia el Cristo eterno? En esas condiciones, ¿para qué convertirse? 

EL PAPA

—No hay sino una Iglesia, eje de la convergencia; una sola Iglesia dentro de la cual deben reunirse todas las demás. Tenemos el deber de recordar sin cesar esta primera verdad. Un solo rebaño, un solo pastor. El ecumenismo la supone. Pero la caridad nos lleva a respetar todas las libertades, todas las conciencias, todos los plazos, todas las maduraciones. La conciencia empujaba a Newman al testimonio absoluto, muy cercano al martirio. Y a veces nos es pedido el martirio. Yo diría que esa forma de testimonio que es el martirio nos es pedido siempre virtualmente; que todos debemos, quienesquiera que seamos (incluso si no tenemos creencias), prepararnos a dar nuestra sangre a fin de no perder las razones de vivir. Fue un poeta pagano quien dijo: 

Summum crede netas vitam praeferre pudori 

Et propter vitam vitae perdere causas

 («Debes creer que la peor de las cosas es preferir la vida al honor. Y por conservar la vida, perder la razón de vivir».)

 «Siempre debemos prepararnos para subir más alto. Es en este sentido que el ejemplo de Newman vale para cada uno de nosotros. 

«Una conversión es un acto profético. Abraham anunciaba a todo un pueblo. Lutero vivió en la soledad el drama de una separación. Newman vivió la historia de la reunión futura, de esta recapitulación en Jesucristo cuyo momento no nos ha sido revelado aún, pero a la cual aspiramos todos.

Pablo VI: Newman inspiraría el Concilio Vaticano II

En sus Memorias, el filósofo francés Jean Guitton, recuerda una conversación suya con Pablo VI sobre el cardenal Newman (Un siècle une vie, Éditions Robert Laffont, París, 1988).

Poco después, me sucedió que escuché al papa Pablo VI hablarme de los grandes Concilios que precedieron al Vaticano II.

(…) Pablo VI me hizo notar que un gran Concilio se inspira siempre en una filosofía y en una teología latentes. Citó tres ejemplos: el Concilio de Nicea, que fue inspirado por la teología de san Atanasio; el Concilio de Trento, que fue inspirado por la teología de santo Tomás. Y agregó, que, el Concilio Vaticano II sería inspirado por el pensamiento del cardenal Newman.